Rockstar
En el cajón superior del closet reposaban los recuerdos de toda su vida, olvidados en un viejo baúl de madera que se pudría con el tiempo, fotos, notas, cartas, periódicos de todo lo que una vez fue y dejó ir por sus problemas con el alcohol y las drogas, adicciones que lo llevaron a un rincón oscuro de un centro de rehabilitación y a la oscuridad del recuerdo de todos sus seguidores, seguidores que creyeron en él y que guardaron por años la esperanza que volvería a los escenarios a cantar con la fuerza y el sentimiento que lo inundaban en todas su letras.
En sus años de gloria Robert tuvo a su pies todo lo que deseó, vestía con pantalones de cuero que sus patrocinadores le regalaban, sus camisas blancas era lo único que compraba, pues conservaba algo de la sencillez con que fue educado, su pelo largo y bien cuidado resaltaba con su extraño estilo grounge, estilo que atraía a las jovencitas y que aterraba a los veteranos como si el mismo demonio los persiguiera.
Tina era la presidenta del club de fan de Robert, una niña rica con actitud rebelde, inconforme con su educación religiosa y en contra de la ideologías de sus padres, su casa era un infierno, peleas constantes por su forma de vestir, porque golpeo a una monja en el colegio, porque se fue de rumba sin permiso, porque escucha rock a un volumen estridente, escuchar a Robert era lo único que la sacaba de las 4 paredes que la encerraban, sus letras inspiradoras la invitaban a soñar con un mejor futuro, era un poeta que dejaba sus sentimientos en cada palabra como un Shakespeare en el siglo XXI.
Robert entregó todo en el escenario y fuera de el, vivía y se movía por la fama que había construido en su corta carrera, algunos empresarios ya no podían contratarlo porque en los hoteles de las ciudades no querían hospedarlo, cada que llegaba a uno sus fans enloquecían y ni la policía podían controlarlas, Robert destruía todo en su habitación, su espíritu rockero lo conducían a un descontrol que solo lo calmaba con drogas, pero como estaban prohibidas se inundaba las venas con alcohol, veneno que lo puso fin a su carrera.
Robert y Tina se conocieron en el concierto final, el manager de Robert había decidido que era suficiente de escándalos y fracasos, que era conveniente que se internara en una clínica de rehabilitación y arreglará sus problemas para volver al ruedo musical, aunque Robert nunca estuvo de acuerdo de retirarse por un tiempo de los escenarios, no tenía otra opción, su carrera estaba cayendo más rápido que una piedra al vacio y ningún representante quería hacerse cargo del nuevo Robert, un músico de rock drogadicto y alcohólico.
Tina visitó a Robert durante tres años en el centro de rehabilitación, se hicieron novios a pesar de que los padres de Tina amenazaron con desheredarla por intentar tener algo con un ser tan despreciado por ellos, Tina arriesgó todo por seguir su corazón, ella creía profundamente en que Robert volvería triunfante a retomar las riendas de su vida personal y profesional, que todo cambiaría y que su amor sería el motor que agilizaría este cambio. Tina le fue fiel hasta el día que Robert la golpeó y la arrojó hasta el otro lado del salón de visitas, le rompió más que el labio y un brazo, le rompió su corazón y se derrumbó todo lo que ella creyó haber construido al lado de su artista, de su amado artista.
Estos recuerdos se refundían en aquel baúl de madera podrida, y volvían a revivir aquellos tiempos en que Robert era grande y en los que Tina, con paciencia impulsada por el amor, luchaba por salvarlo, pero que por arrogante o por lo que haya sido no intentó reordenar su vida, un año después del penoso incidente en el centro de rehabilitación Robert salió, pero su carrera nunca volvió a despegar de la pista del fracaso y el contenido del viejo baúl le traían a su memoria los momentos más dolorosos y hermosos que el amor de Tina cultivo en su corazón y en su memoria.
Sin dudarlo más y seguro que Tina fue lo que siempre quiso, decidió buscarla para rescatar de las cenizas el amor que se apagó, ahora estaba seguro de lo que sentía por ella y se arrepentía de las estupideces que los separaron, todo era su culpa y él lo sabía, decidido llegó a casa de los padres de Tina, y al preguntarla, a pesar de detestarlo, ellos le entregaron una carta que Tina escribió para Robert, en donde plasmaba todo su amor y las razones para que, hace exactamente un año, se arrojara al rio desde el puente de la calle Burgos.








